Como Bajar La Panza Después Del Parto

Tener un hijo nos cambia la vida. Es una de las experiencias más enriquecedoras que puede experimentar un ser humano. Toda nuestra vida, que hasta ahora había girado entorno a nosotras mismas, cede ahora su protagonismo a esa personita chillona que acaba de salir de tu vientre y que a partir de ahora (y para siempre) se convertirá en el centro de tu vida.
A muchas mujeres nos preocupa también que nuestro cuerpo cambie para siempre. Y muchas, antes o después, nos ponemos manos a la obra en busca del cuerpo que queremos y empezamos a preocuparnos de como bajar la panza después del parto. Si ese es tu caso, voy a compartir contigo algunos consejos que te ayudarán a conseguirlo.

como recuperar la figura después del parto

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Tu Cuerpo Durante Los Primeros Meses Tras El Parto

Durante el embarazo, tu cuerpo experimentó grandes cambios, y no podemos esperar que nada más parir vuelva a estar como si nada hubiera pasado. El útero aumentó muchísimo su tamaño, y le llevará varios días (o semanas) volver al tamaño que tenía antes del embarazo.

Lo normal es salir del hospital con una barriga como la que tenías a los 6 meses de embarazo. Por favor, si vas a visitar a una nueva mamá, no le hagas la típica broma de “¿pero se han dejado otro bebé dentro?”. Créeme, no va a hacerle ninguna gracia.

Los primeros días y semanas con un recién nacido son agotadores. El bebé no viene con los ritmos circadianos de fábrica, y duerme cuando le parece. No puede pasar mucho tiempo con el estómago vacío, por lo que demandará su leche día y noche. Y tú estarás cansada y dolorida y con las hormonas descontroladas.

Si además es tu primer hijo, puede suponer un shock pasar de tener todo tu tiempo para ti a que todo tu tiempo sea para otra persona. Una persona que te reclama CONSTANTEMENTE y ni siquiera te deja tiempo para tomarte una ducha en condiciones o comer sentada a la mesa.

No digamos ya hacer ejercicio o cocinar sano. Si tienes la suerte de tener familiares que te ayuden, déjate ayudar. Alguien debería poder cuidar a la mamá, para que ella pueda cuidar a su bebé, pero no siempre es posible. Si como yo, tu familia vive lejos y tienes que sacar esto prácticamente sola (la baja por paternidad es irrisoria, por lo que pasaba gran parte del día sola con mi bebé) ¡ánimo! Por suerte o por desgracia, tu bebé no será un recién nacido para siempre, y aunque ahora te parezca imposible, pasara…

Como Bajar La Barriga Después Del Embarazo

Así que, al principio, no te obsesiones demasiado, bajar la panza después del parto lleva un tiempo, y céntrate en cuidarte para que puedas cuidar de tu bebé. Te doy tres consejos que no son muy difíciles de seguir en estas primeras semanas:

  • Intenta dormir todo lo que te deje tu bebé (que suele ser muy poco). Este consejo es el primero y el más importante, para mantener tu cordura intacta. Aprovecha las pequeñas siestas de tu bebé para dormir tú también, sea la hora que sea. Porque, a menos que seas muy afortunada, tu bebé no te dejará dormir toda una noche del tirón en varios meses…
  • Intenta alimentarte lo más sano que puedas sin obsesionarte. Al no poder hacer comidas en condiciones, muchas caemos en la tentación de llevar el bebé en un brazo y el paquete de galletas en el otro. En mi caso, el estrés, la falta de sueño y el descontrol hormonal hicieron que recurriera a “auto-medicarme” con azúcar para intentar sobrevivir a las largas jornadas de una mamá sola con su bebé. El resultado: el mayor sobrepeso de toda mi historia. Pero si tengo un segundo bebé, esta vez tengo estrategias preparadas para que no me vuelva a suceder. Tener preparados alimentos sanos y rápidos (como ensaladas ya cortadas o verduras congeladas, salmón ahumado o jamón serrano, huevos cocidos en la nevera para improvisar una cena rápida, frutas para cuando el cuerpo me pida azúcar, etc) pueden hacer la diferencia. Y sobre todo, los dulces sólo para el fin de semana. Llevo tanto tiempo implementando esta norma, que ya la hago inconscientemente, sin pensar en ella, y sé que este hábito va seguirme durante el resto de mi vida, por muy descontrolada que se vuelva. Eso me garantiza que no volveré a engordar de nuevo, aunque no tenga tiempo para planificar mi dieta.
  • Ponte a tu bebé en una mochila ergonómica o pañuelo, y sal a dar largos paseos. Eso os relajará enormemente tanto a ti como a tu bebé. Pero es muy importante que la mochila sea ergonómica (la mayoría de las que se ven en las grandes superficies, incluso de marcas conocidas, no lo son). Si quieres saber más sobre los beneficios que os aportará el porteo ergonómico, y cómo debe estar colocado tu bebé en la mochila.

Otra opción que puede ser muy útil es apuntarte a alguna clase de yoga o de gimnasia mamá y bebé. Con ello, tendrás los beneficios de la actividad física sumados a los de la socialización con otras mamás en tu situación, y lo bueno es que puedes ir a esas clases con tu bebé. Además, suelen incluir gimnasia perineal, así ya no se te olvida incluir los ejercicios de Kegel en tu rutina. Por motivos muy estúpidos yo no lo hice (me sentía gorda, y cansada, y no me apetecía socializar con otras mamás), pero si tengo un segundo bebé es algo que haré desde el principio (o desde que el médico me diga que puedo incorporar actividad física ligera). Otras mamás que conozco y lo han hecho están contentísimas, y han logrado perder barriga despues del parto más rápidamente de lo que yo lo hice.

¿Después Del Parto Cuando Puedo Hacer Ejercicio?

abdomen después del parto

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Antes o después, tu bebé dejará de ser un bebé, y tu volverás a recuperar poco a poco algún tiempo para dedicarte a ti misma. Esto puede ser antes o después dependiendo de muchas circunstancias: lo demandante que sea tu bebé, si existen personas en tu entorno dispuestas a cuidar de él mientras tú cuidas de ti misma, etc. Pero nadie es un bebé eternamente, y más tarde o más temprano, podrás dedicar algo más de tiempo a una estrategia nutricional más demandante o un programa de actividad física bien estructurado.

Si lo anterior lo has hecho bien, cuando llegue ese momento para ti no deberían haberse producido muchos daños en forma de kilos de más. En ese caso puedes seguir como hasta ahora y, si tienes tiempo, es un buen momento para introducir (o retomar, si ya lo hacías antes) un buen programa de entrenamiento físico.

Pero si, como a mi, la maternidad te pilló con las defensas bajas, e hiciste todo desastrosamente, puedes haber llegado aquí con varios kilos de más y la moral por los suelos. En este caso, es hora de ponerse manos a la obra:
Si pusiste peso, necesitas crear un déficit calórico para poder perderlo. El modo en que crees este déficit es decisión tuya; elige entre una o varias de estas técnicas y verás que no resulta muy difícil:

  • Prioriza alimentos con baja densidad calórica, como verduras, frutas, pescado, carnes huevos, evitando los alimentos altamente calóricos y poco nutritivos como azúcar y productos azucarados, harinas, cereales, etc. Si esto es un problema para ti, puedes reducir la ventana en que los consumes a dos días a la semana (el fin de semana, ideal). Esta estrategia es muy sencilla e increíblemente poderosa a la hora de generar cambios dietéticos duraderos.
  • Elimina los snacks de tu rutina, incluso los snacks “saludables”, e intenta adherirte a un patrón de tres comidas al día (puedes incorporar una pequeña merienda si estás dando el pecho y tienes mucha hambre, pero en la medida de lo posible, intenta adherirte a las tres comidas). Este es un modo muy sencillo de recortar calorías.
  • Evita las calorías líquidas (zumos, refrescos, etc). Son muy poco saciantes, y tomarás mucho más de lo que necesitas.
  • Incorpora ayunos intermitentes. Ojo, si estás dando el pecho, es más prudente esperar a que tu bebé haya cumplido un añito y la leche ya no sea su alimento principal (aunque sí un importante complemento). Esto no es porque a tu bebé le vayan a faltar nutrientes: tu leche será siempre muy nutritiva comas lo que comas, porque la naturaleza favorece la generación sucesiva a la actual, y en caso de conflicto por algún nutriente, van a parar a la leche, aunque le falten a la mamá. Se ha analizado la leche de mamás desnutridas en países de África, y su leche es prácticamente tan nutritiva como la de las mamás del primer mundo.

Tanto si pusiste peso como si no, te aconsejo incorporar cuanto antes (cuando tu bebé te lo permita), un buen programa de entrenamiento físico. Esto te proporcionará increíbles beneficios:

  1. A nivel psicológico, generarás endorfinas, que te harán sentir más feliz y mantendrán tu motivación alta mientras persigues el cuerpo que quieres.
  2. A nivel físico, un entrenamiento de fuerza mejorará tu cuerpo en muchos sentidos.
    • Te ayudará a ganar masa muscular, especialmente si eres principiante. Esto, por un lado, ayudará a aumentar tu metabolismo basal (las calorías que quemas al día sólo por mantenerte con vida, independientemente de la actividad), y por otro, te hará lucir más fibrosa y menos “blandita”. No tengas miedo de ganar demasiada masa muscular: por mucho que entrenes, nunca parecerás una culturista, ya que nuestro entorno hormonal no favorece ese crecimiento muscular.
    • Te ayudará a mejorar tu composición corporal y reducir tu porcentaje de grasa, es decir, que el peso que pierdas salga mayoritariamente de tus reservas de grasa, y no de tu masa muscular.
    • Ayudará a reafirmar tu piel y tejidos.
    • Te ayudará a parecer más joven. Con el paso de los años, tendemos a perder masa muscular. Este efecto puede contrarrestarse, o incluso revertirse, con un buen programa de entrenamiento de fuerza.

Espero que estos consejos simples te ayuden recuperar tu figura poco a poco y a bajar la panza después del parto.

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