Prevención Y Tratamientos Para El Asma

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El asma es la enfermedad crónica cada vez más frecuente en niños y jóvenes. En la mayoría de los casos aparece en respuesta a determinados estímulos que producen alergia, como el polen, los ácaros del polvo, las partículas de la piel de gatos y perros, el humo, el aire frío o ciertos alimentos y aditivos.

Es una enfermedad inflamatoria de los bronquios, que hace se obstruyan y sean muy sensibles frente a una gran cantidad de estímulos del ambiente.

Se caracteriza por la aparición de episodios de dificultad respiratoria (crisis o ataques), generalmente asociados a otros síntomas, como tos, pitidos al respirar y sensación de ahogo. Cabe aclarar que las manifestaciones clínicas varían según la edad, para el caso de los niños el síntoma mas importante es la tos, sobretodo en la noche, mientras que en para las personas adultas, la rigidez en el pecho, los silbidos y la fatiga.

Prevención Asma

tratamiento y prevención del asma

¿Qué son las vías respiratorias?

Son conductos que hacen circular el aire que entra y sale de los pulmones. En los individuos que sufren de asma, las vías respiratorias están inflamadas, y debido a esto, están extremadamente sensibles y reaccionan de manera fuerte a la inhalación de algunas sustancias. Cuando las vías respiratorias reaccionan, los músculos que las rodean se contraen; en consecuencia se estrechan y llega menos aire a los pulmones. Esta inflamación o hinchazón puede empeorar y estrechar las vías respiratorias aún más, y producirse más mucosidad de lo habitual. Por ende, esta reacción en cadena puede causar síntomas de asma que incluyen:

  • Tos con o sin producción de esputo (flema).
  • Retracción o tiraje de la piel entre las costillas al respirar (tiraje intercostal).
  • Dificultad para respirar, que empeora con el ejercicio o la actividad.
  • Sibilancias.

Tipos de asma

En cuanto a su origen, el asma puede dividirse en intrínseca y extrínseca (o alérgica). En el primer caso, su causa se desconoce, y se detecta con mayor frecuencia en la adultez; presenta un peor pronóstico que el de carácter alérgico y tiende a volverse crónica.

Por su parte, el asma extrínseca es una reacción antígeno-anticuerpo que desencadena el proceso, que afecta principalmente a niños y adultos jóvenes, y se caracteriza por ataques reversibles y breves de broncoespasmos con silbidos y dificultad respiratoria.

Cabe explicar que la alergia es una alteración del mecanismo de defensa del organismo, que consiste en una reacción exagerada, por medio de un anticuerpo especial (inmunoglobulina E), contra sustancias, que en principio no resultan nocivas: pólenes, ácaros, epitelios, alimentos o medicamentos.

Sin embargo, cuando estos anticuerpos, que se encuentran fijados en determinadas células, se unen a los alérgenos se produce la liberación de ciertas sustancias, que directamente o a través de otras células, provocan la inflamación del órgano donde se asientan (bronquios, nariz, ojos o piel).

Si bien existe una predisposición heredada para padecer alergia, se requiere la exposición a los alérgenos para desarrollar la enfermedad. Asimismo, el asma también puede clasificarse en leve, moderada o grave, según la frecuencia e intensidad de los síntomas, cómo repercute en la actividad cotidiana, y el grado de obstrucción bronquial.

Otros tipos de asma son:

  • Estacional: su aparición se relaciona con el polen de las plantas, que empeora especialmente en primavera y fines del verano.
  • No alérgica: se desencadena por sustancias irritantes (humo del tabaco o leña, desodorantes, pintura, productos de limpieza, perfumes, contaminación ambiental), infecciones respiratorias (gripe, sinusitis), aire frío o cambios repentinos de temperatura.
  • Ocupacional: se origina por la exposición a sustancias químicas presentes en el lugar de trabajo, como polvo de madera, metales, compuestos orgánicos o resinas plásticas.
  • Inducida por el ejercicio: los síntomas se presentan mientras la persona se ejercita o tiempo después de finalizar.
  • Nocturna: puede presentarse en pacientes con cualquier tipo de asma, con la característica que los síntomas empeoran en la noche, especialmente en la madrugada.

Detección y tratamiento

En primer lugar, el profesional de la salud efectuará un diagnóstico basado en la historia clínica, donde se pondrán de manifiesto los síntomas descritos anteriormente. Asimismo, indagará acerca de las características de las crisis y los intervalos entre éstas, las formas de presentación, los posibles desencadenantes, el período estacional y la evolución de la enfermedad, con el fin de arribar a un diagnóstico diferencial de otras patologías respiratorias que puedan cursar con los mismos síntomas que el asma.

Para objetivar la obstrucción al flujo aéreo, se solicitará una radiografía de tórax (para evaluar complicaciones y descartar otras patologías con síntomas similares, como infecciones del aparato respiratorio, aspiración de cuerpos extraños o malformaciones de los bronquios) y una espirometría (prueba de la función respiratoria que mide la cantidad y velocidad de salida del aire durante la espiración).

  • Con respecto al tratamiento, los objetivos incluyen:
  • Controlar la inflamación de las vías respiratorias.
  • Evitar las sustancias que desencadenen los síntomas.
  • Que el paciente pueda realizar las actividades normales, sin síntomas.
  • Prescripción de medicamentos para prevenir los ataques o tratarlos cuando ocurran. Si el asma no se trata adecuadamente, pueden ocurrir complicaciones como: reducción en el estado físico, poco sueño debido a síntomas nocturnos, modificaciones permanentes en la función pulmonar, tos constante, problemas para respirar llegando a casos que se necesitas asistencia respiratoria (respirador).

Cuidados En Casa

Como se mencionó anteriormente, los síntomas del asma pueden reducirse al evitar los desencadenantes y sustancias que irritan las vías respiratorias. Para ello se recomienda incorporar las siguientes medidas en el hogar:

  • Limpiar las alfombras con regularidad, y si es posible, suprimirlas. Lavar las cortinas frecuentemente.
  • Emplear detergentes y materiales de limpieza sin fragancia.
  • Mantener los niveles de humedad bajos y reducir la proliferación de organismos como el moho.
  • En caso de tener mascota, tratar que permanezca alejada de la persona alérgica.
  • No fumar dentro de la casa.
  • Los días ventosos, secos y soleados, es cuando se genera una mayor concentración de polen en el aire, entonces la recomendación es permanecer en casos estos días para prevenir los síntomas del asma.
  • Beber abundante líquido, para que las secreciones mucosas sean fluidas y fáciles de expulsar.
  • En la dieta diaria incluir alimentos como cebolla, pescado, frutas y verduras (principalmente aquellas con alto contenido de la vitamina C, antioxidante). Asimismo, para aliviar los síntomas de la enfermedad se sugiere:
  • Beber una mezcla de una cucharada de cúrcuma con 50 ml. de agua tibia.
  • Realizar vapores de salvia. Para ello hervir varias hojas secas de la planta, durante cinco minutos, y aspirar su vapor.
  • Los aceites esenciales de eucalipto, pino, romero y mejorana también son una muy buena opción para combatir las molestias que provoca el asma.

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